El
cultivo hidrópico se fundamenta en la capacidad de las plantas para absorber
los minerales esenciales que necesitan a través de iones inorgánicos disueltos
en el agua. En lugar de utilizar el suelo como una reserva natural de
nutrientes, estos se bombean constantemente en el suministro de agua de las
plantas.
Esta
técnica de cultivo es especialmente necesaria cuando no se dispone de un suelo
con las aptitudes agrícolas necesarias y tiene la ventaja de que no necesita de
grandes extensiones de tierra para que de buenos rendimientos. Con esta técnica
nos aseguramos una irritación en toda el área radicular y evitamos problemas de
enfermedades producidas por patógenos del suelo.
El
sistema se basa en una fuente que bombea una solución de nutrientes y agua a
través del sistema, además de canales de riego montados donde están los
sustratos y las plantas como podemos ver en la imagen superior.
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